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Roxette puso a cantar a Lima con sus temas del recuerdo

22 abr 2012
04h38
actualizado a las 20h10
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Como hace 17 años, Lima volvió a remecerse con la presencia de Roxette en un vibrante concierto en el que un aproximado de 10 mil almas corearon las canciones más populares de este dúo sueco, que alcanzó la gloria a finales de los ochenta e inicios de los noventa.

Marie Fredriksson y Per Gessle volvieron a emocionar a sus fans peruanos.
Marie Fredriksson y Per Gessle volvieron a emocionar a sus fans peruanos.
Foto: Terra Perú / Lukas Isaac

Fue una velada doble la que se llevó a cabo anoche en el Estadio Nacional. El trío G.I.T. -emblema del rock argentino y latinoamericano hace casi tres décadas-, fue el primero en asomarse al escenario y enfrentarse a una gran multitud, tal como lo hicieron en aquel lejano 1987 en el coliseo Amauta.

Pablo Guyot (guitarra); Willy Iturri (batería y coros) y Alfredo Toth (voz principal y bajo) reverdecieron viejos laureles e hicieron cantar a buena parte de los presentes con sus clásicos “La calle es su lugar (Ana)”, “Tarado de cumpleaños”, “Siempre fuiste mi amor”, "Toque de queda", entre otros temas de su época de oro. Sin embargo, valgan verdades, G.I.T. mostró algunas fallas de coordinación y sonido durante su show, hecho que a la mayoría le importó poco pues gozó y bailó con los hits de la banda argentina.

Una hora más tarde, Marie Fredriksson y Per Gessle, el dúo Roxette, salieron por fin al escenario para alegría de sus fans y todo el recinto los recibió con una sonora ovación. “Dressed for Success” fue el puntapié inicial de su show seguido por otras de sus canciones más conocidas como “Sleeping in my Car”, “The Big L” y “Wish I Could Fly”.

“Buenas noches, Lima, estamos contentos de regresar aquí después de 17 años”, exclamo un emocionado Per, quien volvió a demostrar anoche su gran capacidad para manejar a su banda y ser un frontman con un estilo que combina lo enérgico con lo glamoroso. Marie, por su parte, si bien sedujo con su carisma se mantuvo en escena sin mucha movilidad y con cierta falta de potencia vocal, acaso como secuela del tumor cerebral que la aquejó en 2002. Será por eso que las baladas pop como "Perfect Day" y  "Crash! Boom! Bang!" sonaron mejor que los temas más rockeros.

La multipremiada “It must have been love” simplemente llenó de regocijo e hizo brotar lágrimas a todo el Nacional; mientras que “Fading Like a Flower” actuó como preámbulo del segmento final con lo más granjeado de los escandinavos. De su nueva placa de 2011, "Charm School", se escucharon "She's got nothing on (but the radio)" y "Only When I Dream".

Grata sorpresa provocó el guitarrista del grupo cuando "rompió" los trastes de su guitarra eléctrica al hacer una versión especial de “El Cóndor Pasa”, mientras corría desenfrenadamente de un extremo a otro del escenario. Por supuesto, los aplausos y los gritos de emoción se dejaron sentir en todo el coloso.

Y así, a lo largo de casi una hora y media fueron sonando uno tras otro los himnos de este dúo cuya historia se ha caracterizado por romper esquemas y récords tanto en su país natal y toda Europa como en el difícil mercado norteamericano. "Spending my Time", "The Look" y la balada “Listen to your heart” cerraron la noche ante un público emocionado que se retiró del estadio con una extraña sensación en el cuerpo, producto de las fuertes descargas de pop rock nostálgico generadas por Roxette y G.I.T.

Terra

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