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 Pearl Jam: Veinte años, cinco amigos y un puño
21 de septiembre de 2011 15:43 actualizado el 26 de octubre de 2011 a las 10:49

Tráiler del documental 'Pearl Jam Twenty'

Tráiler del documental 'Pearl Jam Twenty'

GIANFRANCO DI NEGRO

La imagen de la portada del disco Ten, primer álbum de Pearl Jam, donde se ve a cinco muchachos con sus manos en alto como un solo puño, bien podría representar la historia que se cuenta en la película ‘Pearl Jam Twenty’, exhibida ayer en una función única en nuestro país y en todo el mundo. La cinta de Cameron Crowe no es solo un documental que resume los 20 años de vida de la banda liderada por Eddie Vedder y la convulsionada época musical que se vivió a fines de los ochenta y en la década de los noventa en Seattle, Estados Unidos, ciudad donde se gestó el movimiento musical conocido como grunge. Es mucho más que eso. Expone frente al mundo a los cinco miembros de esta agrupación como nunca antes se les ha visto. Es una radiografía que permite observarlos tal cual son en realidad: un grupo de personas que antes que músicos, son amigos, aliados.

Por su experiencia como periodista en la revista Rolling Stone y tras realizar dos películas que dependen totalmente de la música -‘Singles’ y ‘Almost Famous’-, Cameron Crowe era el director perfecto para poner en la gran pantalla la historia de Pearl Jam. El cineasta supo sacarle provecho a la sorprendente cantidad de videos que registran la intimidad de la banda –muchos grabados por él mismo-, donde se observa con absoluta transparencia a Eddie Vedder, Mike McCready, Stone Gossard, Jeff Ament y Matt Cameron, todos ellos siempre unidos como un grupo de soldados inseparables, dispuestos a defenderse y cuidarse frente a las adversidades.

Las imágenes que componen el filme le otorgan a la narración una consistencia irrebatible. Crowe entendió desde un comienzo su rol como testigo que lo registra todo y logró captar momentos claves en la historia del grupo. Instantes graciosos, difíciles y conmovedores; situaciones que pusieron a prueba a los ‘jammers’ como músicos y personas. La muerte de Andy Wood -vocalista de Mother Love Bone, banda previa a la formación de Pearl Jam y con quien Eddie Vedder mantiene un vínculo especial pese a que nunca lo conoció-, la dura adaptación de Vedder a su nueva vida en Seattle, la batalla judicial contra Ticketmaster -la empresa que tiene el monopolio de venta de entradas en Estados Unidos- y la tragedia en Dinamarca –donde nueve personas murieron asfixiadas en un concierto en el año 2000-, son algunos de los pasajes que definieron la personalidad de una banda que sigue unida después de 20 años.  

Algo que le agradecemos a Crowe es haber terminado con el ‘mito’ sobre la rivalidad entre Pearl Jam y Nirvana. Ese duelo mediático queda diluido con las imágenes donde tanto Eddie Vedder como Kurt Cobain confiesan mutua admiración y, en especial, en una inédita escena grabada por el director que finaliza la polémica: Ambos personajes fundidos en un abrazo, casi besándose en los labios, medio en broma, medio en serio.

También son reveladores los testimonios de personajes fundamentales de la época, como Chris Cornell, vocalista de Soundgarden y amigo cercano de la banda. O las apariciones de íconos inspiradores como Bob Dylan, Pete Townshend y Neil Young. Este último, además de haber grabado el álbum ‘Mirrorball’ con Pearl Jam, cumple un rol de influencia crucial en su historia.

Dentro de todo lo expuesto en la película, resalta la exposición de las personalidades ‘bonachonas’ de Vedder y compañía, de lo cual se puede desprender una pregunta y un ensayo de respuesta: ¿Puede una banda de rock despertar fanatismo pese a carecer de las características típicas de los ‘rock star’ como el cinismo o la patanería? Parece que sí. Pearl Jam es el ejemplo perfecto. Y puede que ese sea el ‘secreto’ que les ha permitido sobrevivir juntos a las crisis que amenazaron la estabilidad de esta cofradía que ya cumple 20 años.

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