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 Coldplay – Mylo Xyloto (Parlophone, 2011)
22 de noviembre de 2011 17:53

 Foto: Parlophone


Foto: Parlophone

Arturo Puescas

Las expectativas que uno se crea en torno a cada nuevo disco de Coldplay nos hacen creer que la banda del carismático Chris Martin nos entregará su documento definitivo, sin embargo, desde “A Rush Of Blood To The Head” (2002) no consiguen crear una obra solida y mucho menos imponente. El quinto trabajo de los ingleses es soso y por momentos muy aburrido, tiene pocos brillos y unos cuantos aciertos. Tener a Brian Eno en la consola no les alcanza para ser “los nuevos U2”, y mucho menos les ha servido la participación de Rihanna en uno de sus tracks.

El disco trae catorce canciones que si bien gozan de capas de sonidos ambientales y eclécticas -autoría del señor Eno-, no logran mantener la atención debido a una austeridad de melodías. A excepción de “Every Tears Is A Waterfall” o “Paradise”, el resto de canciones divaga entre baladas desganadas y disfuerzos new wave.

“Major Minus” intenta versionar a ‘The Edge’ sin resultado positivo, al igual que en “Us Against the World’ (así se llama la canción, no estamos bromeando), donde el tributo a los grandes de Irlanda suena perdido. Sin embargo, “Hurts Like Heaven”, pieza que abre el disco, consigue alzarnos las cejas por esa frescura que siempre consiguen con piezas tan sencillas y despreocupadas como “The Hardest Part” de “X&Y”, tema con el cual mantiene una hermandad innegable.

Luego el track número dos, todo en este trabajo se cae a pedazos. “Princess Of China” es abiertamente una llave de ingreso descarada al mercado norteamericano gracias a la colaboración de Rihanna en el tema. La morena no tiene la culpa, la canción cumple su efecto si tienes atracción por las pistas bobas de estadios, de esas que se cantan con las manos en el aire y coreando “¡Ohhh, Ohhh, Oooh!” sin ningún fin específico.

Por otro lado, los sintetizadores de “Every tears Is a Waterfall” llevan el ritmo de un single poderoso en vivo; la pieza clave del disco es también lo único totalmente imprescindible del mismo. El final del CD con “Don’t Let It Break Your Heart” transita por esa lucidez tan llamativa de las mejores pistas de “X&Y”; tiene buenos teclados y texturas pero no emociona. “Up With The Birds” es nuevamente la misma canción calmada y distendida que siempre encuentras al final de un disco del cuarteto, en donde otra vez los teclados salvan un número desechable.

Coldplay se ha instalado como una de las mejores bandas de los últimos años y no negamos a eso. Pero el estatus de “mega banda” debe de ser preservado con producciones no solo arriesgadas sino también honestas. “Mylo Xyloto” es solo un conjunto de buenas intenciones y de exceso de confianza en sí mismos. Quizás volver a las raíces, tomar otra vez el piano y las acústicas sin miedo a ser etiquetados de repetitivos les venga bien. Esperemos que en vivo el disco funcione, en el reproductor de casa no duró mucho tiempo, una lástima.

Terra