‘’Suck It And See’’ se constituye como un avance contundente en la carrera de los Arctic Monkeys dentro del rock de guitarras.
Foto: Domino
No es necesario ser un fanático de Arctic Monkeys para comprobar que se trata de una de las bandas de las que difícilmente puedes esperar un disco malo y confirmar que Alex Turner es, quizás, el mejor compositor británico de su generación. Tras la impetuosa aparición de su álbum debut “Whatever People Say I Am, That’s What I’m Not” (2006) con su furiosa progresión de guitarras engrapadas a coros desaforados, el nacimiento pop de “Favourite Worst Nightmare” (2007), y la pesada lectura del ‘stoner rock’ y las líricas filosas y brillantes de “Humbug” (2009); tocaba el momento en que el cuarteto de Sheffield publicara una de sus obras definitivas, “Suck It And See”, un disco mayúsculo de una banda que ha sabido deambular por sus influencias y quedarse con lo que les sirve para hacer su propio sonido: limpio, envolvente y maduro.
Desde la aparición de las dos primeras piezas de este cuarto trabajo, “Brick By Brick” -una canción que usaban para calentar en los ensayos y que acabaron grabándola - y “Don’t Sit Down ‘Cause I’ve Moved Your Chair” -una ruidosa oda al rock de garaje de barrio-, teníamos la idea de que este álbum seguiría la senda pesada de ‘’Humbug”, pero nos equivocamos. Si bien estos dos cortes cultivan la dependencia que el grupo había denotado por los riffs, el resto no transita por la senda guitarrera y facilista.
“Suck It And See” tiene una sensibilidad puesta en carne viva con “Black Treacle” o “Piledriver Waltz”, dos temas enormes de una construcción armónica que recurren a la delicada voz de Turner y a su siempre cuidadosa lírica. Alex, quien en el 2007 grabó un disco junto a Miles Kane como parte del proyecto The Last Shadow Puppets, demostró que su bagaje musical no se queda en el punk y el garaje rock, sino que es rico también en glam y pop sesentero.
Los amantes de los cambios de ritmo vertiginosos inmortalizados en el “Favourite Worst Nightmare” (2007) tendrán el placer de disfrutar con “Library Pictures”, un track que bien podría haber integrado la lista de canciones del segundo disco de los ‘monos’. “All My Own Stunts” resulta una delicia con esos arreglos de voz y esa quietud que desespera, pero que te mantiene despierto.
“The Hellcat Spangled Shalala”, el single indiscutible del disco, saca de cuadro por la simplicidad de los acordes y ese compromiso pop tan grande como una catedral. ‘’Suck It And See’’ se constituye como un avance contundente en la carrera de los Arctic Monkeys dentro del rock de guitarras y, probablemente, en su consolidación como uno de los combos más importantes de la nueva era del rock independiente. Los ‘monitos’ la volvieron a hacer pero esta vez con más clase.


