Los jardines chinos a través del arte florecen en una muestra en Nueva York

 

Los jardines chinos, que constituyeron un epicentro en la vida de este pueblo, dedicados durante más de mil años al retiro o los encuentros literarios, llegan a Nueva York a través de una exposición en el Museo de Arte Metropolitano que recoge obras artísticas inspiradas en estos remansos de paz.

"Los jardines en China eran parte de palacios, lugares de retiro, de representaciones teatrales, donde se admiraban distintos aspectos del mundo natural, animales y plantas... Y todos estos aspectos se registraron en la pintura y las artes decorativas" explicó hoy a Efe Mike Hearn, comisario de la muestra, que se inaugura mañana.

El experto apuntó que la interacción entre la jardinería y las distintas artes fue muy estrecha en China, ya que, en muchas ocasiones, "el diseño de los jardines corría a cargo de pintores, que usaban en ellos los mismos principios pictóricos que aplicaban en sus cuadros".

Hearn se refirió como ejemplo de estos paralelismos a un jardín emplazado en el interior del museo que recrea el famoso patio de una escuela de la ciudad china de Suzhou, que data del siglo XVII, y en el que hay un corredor que discurre frente a diversas plantas y rocas.

"Cuando caminas por el corredor, ves el mundo natural y parece que estás desenrollando un pergamino, uno de esos pergaminos alargados y que se hallaban dispuestos de tal manera que dan la sensación de que te estás desplazando por un espacio arquitectónico", describió.

La exposición, que permanecerá abierta hasta el 6 de enero de 2013, se compone de más de 60 pinturas, así como piezas de cerámica, de metal, bambú, lacados, textiles e incluso fotografías contemporáneas que pertenecen a la colección del museo y que comparten el estar inspiradas en los jardines de este imperio milenario.

"Los jardines se convirtieron en una extraordinaria fuente de imaginería para la pintura, y las pinturas a su vez inspiraron a otras artes que también reflejaron esta temática en sus producciones", remarcó Hearn.

En muchos casos, los jardines eran un espejo de la personalidad y los gustos de su propietario, y llegaban a constituir "retratos simbólicos de su carácter", según el experto.

Se trataban de una parte indispensable de los palacios, como lo muestra una de las obras más impresionantes de la muestra, el mural "El palacio de las nueve perfecciones" (1691), en el que el artista Yuan Jiang representó una de estas suntuosas construcciones del siglo XVII.

La muestra también se centra en uno de los elementos fundamentales que se erigían en los jardines: los pabellones, que se concebían como un punto para la meditación y legendaria morada de los espíritus, como puede verse en el cuadro de 1753 "Palacios de los inmortales".

Estos templos budistas y taoístas funcionaban como santuarios, a los que los habitantes de la ciudad se retiraban para entregarse a la meditación, la dieta vegetariana, las conversaciones elevadas y los paseos por la naturaleza.

Pero en los jardines también se llevaban a cabo actividades más mundanas, como los encuentros literarios, en los que los amigos se reunían para celebrar el cambio de estación, disfrutar de la música, admirar antigüedades y recitar poemas, tal y como está plasmado en la obra de mediados del siglo XV "Encuentro elegante en el jardín Apricot".

La exposición se acompañará de otras iniciativas que se desarrollarán en el museo, como la representación de una versión de la ópera del siglo XVI "El pabellón de la peonía", así como charlas y conferencias.

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