Cultura

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23 de abril de 2012 • 22:25

Las esculturas de luz de McCall iluminan la caja negra de Berlín

 

Entras en la sala de exposiciones de Hamburger Bahnhof y te sientes como si estuvieras en el plató de una película de ciencia ficción.

Colosales conos de luz atraviesan la neblinosa oscuridad, dando la bienvenida al visitante con sus formas plateadas, en una nueva exposición de las llamadas "películas de luz" del artista Anthony McCall, nacido en el Reino Unido.

La tentación es de abandonarse.

"Mucha gente me dice que creía haber estado mirando sólo 15 minutos, pero cuando salieron descubrieron que habían estado allí una hora", dijo McCall. "El silencio aquí parece ralentizarlo todo, es contemplativo, supongo", agregó.

"Cinco minutos de pura escultura" es la primera gran exposición en Alemania de la obra de McCall, que ha recibido el encargo de crear una columna gigante de luz visible desde 100 kilómetros en el noroeste de Inglaterra para los Juegos Olímpicos.

La muestra recoge sus luces verticales y horizontales, líneas que se mueven lentamente en blanco sobre negro, proyectadas en un espacio con una fina bruma. Estas líneas se convierten en dibujos bidimensionales que recorren despacio la pared o el techo, con líneas que parecen estructuras sólidas y tangibles de luz en el espacio.

"Tienen un elemento cinético en el que puedes ver que se mueven ligeramente, cambiando de forma muy despacio y en ese sentido son como una película", dijo McCall.

"Pero también son esculturales en que son formas volumétricas tridimensionales que necesitas rodear y entrar y explorar para comprender", añadió.

McCall fue un respetado miembro de la vanguardia cinemática reunida en torno a la Cooperativa de Cineastas de Londres en los años 70, y expuso en toda Europa y Estados Unidos, con dos muestras en la Bienal de Venecia.

Pero dice que en los 80 dejó el arte para dedicarse al diseño gráfico, porque entonces era demasiado difícil ganarse la vida como artista, cuando el video arte no estaba completamente reconocido por el mundo de las galerías y el arte contemporáneo no era en general tan popular.

También se sentía limitado por los medios técnicos antes de la llegada de la tecnología digital y sin las máquinas de niebla necesarias para que los haces de luz parecieran tridimensionales.

"Hice estas obras en almacenes y 'lofts', y se mostraron en espacios como esos", dijo. "Esos 'lofts' estaban llenos de polvo, además del humo (del tabaco) de la gente, y ése era el medio que hacía las cosas visibles", añadió.

"Cuando empecé a exponer en museos con espacios muy limpios, sin polvo ni tabaco permitido, sólo podías ver la huella, no la forma tridimensional", explicó. "Entonces no había forma de resolver ese problema", dijo.

McCall sólo empezó a hacer esculturas de luz verticales cuando regresó al arte a principios de los años 2000, y la exposición de Berlín es la primera en reunirlas con su obra horizontal.

(Traducido por Cristina Fuentes-Cantillana en la Redacción de Madrid)

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