Cine

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19 de junio de 2012 • 10:28

Salma Hayek estuvo cerca de competir en las Olimpiadas

Salma Hayek
Foto: Getty
 

La actriz reveló que, con solo ocho años, el comité olímpico mexicano le seleccionó para representar a su país en los Juegos Olímpicos, tras haber dado muestras de su gran talento como gimnasta artística. No obstante, su sueño deportivo fue rápidamente frustrado por su padre, Sami Hayek, quien no le permitió someterse a la gran presión de la competición a causa de su extrema juventud.

"¡Me preseleccionaron para el equipo olímpico! Pero solo tenía ocho años, así que mi padre no me dejó acudir. Integrarme en la delegación mexicana implicaba vivir durante varios meses en Ciudad de México, en una especie de institución educativa para atletas que suponía un encierro. La rutina diaria hubiera consistido en entrenar durante unas seis u ocho horas, lo que para mí era en ese momento como el paraíso", confesó la intérprete en el diario Toronto Sun.

La artista fue descubierta por varios cazatalentos deportivos durante una clase de gimnasia en su colegio, en los años 70, y estos aseguraron a su progenitor que su hija podría tener un gran futuro en el mundo del deporte. Sin embargo, Sami Hayek no cedió ante la persuasión de los agentes y privó a Salma de su oportunidad olímpica al considerar que debía disfrutar de "una infancia normal".

"Mi padre pensó en ese momento que no podía renunciar a una infancia normal, que debía disfrutar al máximo de esa etapa de mi vida. La verdad es que le compadezco porque sus esfuerzos no dieron resultado. ¡Ahora soy actriz!", añadió.

Salma no guarda ningún rencor a su padre por la decisión tomada ya que, a largo plazo le sirvió para descubrir su verdadera vocación: el mundo de la interpretación. De hecho, en la actualidad la mexicana admite odiar el ejercicio físico y los gimnasios, y bromea asociando esa falta de interés por el deporte al "trauma" causado por su progenitor.

"Hacer deporte es aburrido y cansa mucho. Tienes que soportar también el sudor de todo el mundo y, aunque lo practiques en tu propia casa, lleva mucho tiempo y esfuerzo. Me encanta bailar y es cierto que entreno ahora mucho más que antes. Es necesario después de tener un bebé y tras haber cumplido los 40", concluyó.

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