Cine

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03 de septiembre de 2012 • 22:20 • actualizado a las 23:25

Joanna Lombardi gana dos premios en Montreal en su debut como directora

Foto: Difusión

La película peruana "Casa dentro", de Joanna Lombardi, ganó el Zenith de la primera obra de ficción, revalidado con el premio de la crítica internacional (FIPRESCI) como mejor opera prima, en el 36º Festival de Filmes del Mundo, que concluyó la noche del lunes en Montreal.

"Casa dentro" transcurre en la mansión provincial venida a menos donde hace su vida fuera del mundanal ruido una mujer octogenaria. El día a día pausado y jalonado de silencios se ve alterado por la visita de su hija y de su nieta, que lleva en brazos a su niñita.

La joven cineasta observa con lupa esos días de relaciones no exentas de tensiones entre tres generaciones de mujeres y madres de la misma familia.

Después de colaborar como guionista en dos películas de Francisco Lombardi ("Un cuerpo desnudo", "Ella") y realizar un corto premiado ("De noche", 2009), la hija del director peruano se lanza a la dirección de largometrajes con esta película estrenada en el pasado Festival de Lima.

La española "Miel de naranjas", de Imanol Uribe, obtuvo el Gran Premio Especial del Jurado en la competición mundial ex aequo con la producción alemana "Invasión", del georgiano Dito Tsintsadze.

"Miel de naranjas", una coproducción hispano-portuguesa, saca a la luz la despiadada represión militar contra la resistencia civil en Andalucía en los años cincuenta.

La película recibió, entre otros, el premio de la mejor dirección en el pasado festival de cine español de Málaga.

"¿Alguien ha visto a Lupita?", filmada en México por el chileno Gonzalo Justiniano, ganó el Premio Glauber Rocha de la mejor película de América Latina, entre una veintena de títulos programados.

El jurado internacional presidido por la actriz Greta Scacchi, con la española Goya Toledo entre sus componentes, otorgó el Gran Premio de las Américas a "Cuando el fuego quema", del turco Ismail Gunes.

Este certamen emblemático de Quebec, la provincia canadiense de habla francesa, despide una 36ª edición de dimensiones artísticamente modestas, marcada por la ausencia de grandes nombres entre las 432 películas procedentes de 80 países programadas desde el 23 de agosto.

Muchas sesiones, pocos estrenos mundiales propuestos, una ausencia notoria de compradores, y contadas figuras (el festival rindió homenaje a la actriz sueca Liv Ullman y al director alemán Volker Schlondorf), tal como comentaban con profusión los equipos de las películas participantes.

El festival tiene que competir con otros internacionales de su rango, como Locarno, también en agosto, o San Sebastián, que llega la segunda quincena de septiembre, además de coincidir algunos días con la importante Mostra de Venecia.

Pero sobre todo, en Canadá, este certamen, el único competitivo reconocido de máxima categoría en América del Norte, se las tiene que ver con el Festival de Toronto, que sin repartir premios arranca el próximo jueves como cita ineludible de la industria internacional del cine con un poderío financiero patente.

El diario La Presse de Montreal destacaba el fin de semana como hecho significativo que, a pesar de celebrarse en la provincia de habla inglesa de Ontario, Toronto es también una rampa de lanzamiento para el cine de Quebec, con siete estrenos previstos, por solo uno programado en Montreal.

Todo esto no parece preocupar demasiado a Serge Losique, el presidente del Festival de Montreal. "Toronto se ha desarrollado gracias a los estudios estadounidenses para promocionar películas, incluso extranjeras que han comprado, de cara a su propio mercado", asegura a la AFP.

"El día que estos estudios se marchen, como ha pasado en otras partes del mundo, no podrán competir con nosotros", agrega.

"Nosotros somos competitivos y apostamos desde siempre por el descubrimiento de nuevos talentos. Hemos presentado las primeras películas de Almodóvar, que Cannes no quería. Clint Eastwood, la primera vez que participó en un festival competitivo fue en Montreal", declara.

Losique también reivindica vínculos privilegiados tradicionales con América del Sur y España. "Al principio teníamos incluso una sección especial dedicada a Latinoamérica, que desapareció porque no querían estar en un gueto", recuerda.

Considera que Argentina sigue siendo un país de referencia. "Suma las civilizaciones española e italiana, más la india. Y no hay que olvidar la gran influencia teatral y literaria que otros países, con muy buenos cineastas, no tienen", explica.

Este hombre recio de sempiterna gorra de visera, nacido en Serbia hace 81 años, no quiere ni oír hablar de dejar el festival que creó y jubilarse. "Si el Papa muere trabajando por la fe, yo voy a morir por mi fe cinematográfica", exclama con una sonora carcajada.

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